LA REALIDAD DEL PRESENTE
Muchas
veces no queremos darnos cuenta de nuestra realidad, o pensamos que no tiene
importancia, ya que no tiene que ver con nosotros, y no nos perjudica, pues
entérate, es tu país, y lo que pase en él te perjudica y mucho, ya que en él se
desarrolla tu sociedad, estilo de vida, familia, y de él depende tu futuro y el
de las generaciones posteriores, hoy en día los valores, que a todos nos
inculcan en casa para ser mejores personas y seres humanos, se ven reflejados
en nuestro país, la injusticia y corrupción son claros, solo tienen derecho a
la justicia aquellos que pueden pagarlo, y si no, solo un golpe de suerte te
ayudaría, ya que el tramite e investigación llevan años. Cuantas personas
inocentes se encuentran en la cárcel, solo por estar en el lugar y momento
inadecuado, o simplemente se echan la culpa por necesidad de dinero para
mantener a su familia. Muchos crímenes quedan impunes por tratarse de personas
poderosas e influyentes, dando derechos solo a algunos y haciendo menos a otros
por ser de escasos recursos, a muchos se les amenaza asta con la muerte para
dejar el caso en paz, las amistades, sociedades, y posiciones se anteponen a la
justicia, dejando a tantos malos corazones sin castigo, dejándolos que sigan
cometiendo sus fechorías a la luz del día sin que obtengan castigo alguno,
arrestando y encarcelando por años a aquel que robo algo de comer y dejando a
otros lavar millones de pesos, esa es la justica, esa es nuestra justicia, las
personas con poder se aprovechan de la ignorancia del pueblo usando artimañas
para robarle a la patria, dejando proyectos inconclusos vitales para su
desarrollo, usan esos recursos destinados al pueblo, para agrandar su bolsa y
vanidad, para sustentar su avaricia, dejando que muchos mexicanos pasen hambre,
que la educación de los niños tenga más bajo nivel, niños, que más tarde serán
los futuros doctores, políticos, abogados, policías, y de más, de nuestro
México, sin ponerse a pensar que consecuencias traerán estas acciones, gente
con ganas de aprender y superarse y sin tener nada que ofrecerles, es triste
que tantos universitarios no puedan concluir sus proyectos de vida por tener
que trabajar para apoyar a su familia ya que esta no cuenta con las
posibilidades de brindarles estudios, existiendo tantos programas para este
tipo de situaciones, tantos programas fantasmas que nunca llegan a su destino.
Usando recursos para hospitales donde muchos padres de familia no saben qué
hacer al estar ellos enfermos, sin poder trabajar para sacar a su familia
adelante. Familias que por los bajos salarios se ven obligadas a robar o asaltar,
poniendo en peligro la seguridad de los demás por no haber suficiente salario
para poder llevar una vida honrada. Vivimos en una sociedad llena de
prejuicios, sin respeto mutuo, adolescentes sin respeto a sus padres, padres
sin respeto a sus hijos, funcionarios sin respeto al pueblo, no es necesario
estar tan al tanto de las noticias para saber que México no está en sus mejores
etapas, basta con ver alrededor, para poder ver como no le tenemos respeto ni a
los animales que son nuestro sustento y compañeros de vida, como el maltrato
empieza por ello y va subiendo de nivel empezando con los más “débiles” de
nuestro alrededor, con pequeñas cosas como el dañar el autoestima, llegando a
los golpes, terminar en asesinato y tortura. Sobajando al sexo femenino, sin
dejar opinar a los niños “porque no saben, ni lo que dicen”, cuando, hasta
donde yo sé, son de los pocos que siguen usando el gran valor de la honestidad,
sin estar en estado de ebriedad. A diario veo personas, que no le tienen
respeto a la madre tierra, arrojando sus residuos en las calles a través de las
ventanas de los coches, personas abandonando bolsas de basura que los perros y
demás animales destruyen y esparcen por todos lados, como se echan las aguas
residuales a los ríos, quizá no directamente, pero si atreves de las cañerías,
personas que lo ven y lo único que hacen es subir las ventanas, sin molestarse
más que por el mal olor. Me basta con observar a través de la ventana para
darme cuenta que México cada vez va perdiendo más y más, sin respeto alguno, he
podido ver como niños de preescolar atormentan a un cachorro jalándolo y
pateándolo, esa es nuestra realidad, adultos indiferentes a todo esto que se
limitan a reír de las “ocurrencias” o a seguir su camino de manera normal, en
la radio se oye de cómo hay asaltos a plena luz del día, asaltos simultáneos,
asesinatos de familias enteras. Ni siquiera se le tiene respeto a la vida, ni a
la propia. ¿Cuántos homicidios no ha habido en los últimos días, cuantos no han
echado todo por la borda, rindiéndose a ciertas dificultades?, cuantos ya
perdieron el valor y coraje de seguir adelante. La deshonestidad seria otras de
las cosas que agregar a la lista de los antivalores más vistos en nuestro México,
viniendo tomado de la mano con la corrupción, lo más claro son las famosas
“mordidas”, lo que me lleva, a la falta de otro valor más; la disciplina, un
valor que hace milagros, la verdad, ya que solo a través de ella podemos
alcanzar las metas que nos planteamos, pero hoy, la flojera reina en nuestro
bello país, aprovechando la pereza para entrar a nosotros, invitándonos a tomar
malas decisiones, como estos policías viales que se dejan engañar por el brillo
falso, del dinero fácil , en lugar de cumplir con lo que es su deber, buscando
beneficio propio, sin pensar en las consecuencias que esto pueda traer a otros,
“El que no transa no avanza”, tanto he oído esta frase, ¿será esta la verdad?,
habrá siempre necesidad de perjudicar a otros para salir adelante, no lo creo. Me
niego a creerlo, la realidad será aquella que decidamos, no creer, si no hacer.
Me niego a seguir detrás de la ventana observando como todo pasa, sin hacer
nada como aquellos de los que me quejo, quizá sea una niña, una adolescente que
aún no define bien lo que quiere, pues una cosa si se, no dejare que mi México,
porque es mío, es nuestro, es de todos; siga así, no quiero que las
generaciones que vengan, observen lo mismo a través de la ventana, es más, no
quiero que a ellos les toque ver por la ventana, para poder darse cuenta que
deben actuar para mejorar su condición de vida y mejorar la condición de vida
del país, porque México no está perdido, aún podemos salvarlo, aún quedan
personas que cada mañana se levantan para
ganarse de manera honrada el pan de cada día, aún hay personas honestas, no hay
que generalizar, a mí me molestaba mucho en la secundaria, que los maestros nos
regañaran por ser un grupo problemático
y flojo, cuando yo me esforzaba y a veces era felicitada por los mismos, por
eso aprendí a no generalizar, en México aún queda esperanza, la patria es muy tolerable, pero no por eso
hay que aprovecharnos, no digo que vallamos y nos levantemos en armas en contra
del gobierno, porque el gobierno no es el responsable de todo, él no es el
único hijo de México, no usemos más violencia de la que ya tiene el país,
empecemos en casa, respetando a nuestros semejantes, fortaleciendo los valores,
porque la patria, valla que tiene valores, la solidaridad y hospitalidad
siempre ha caracterizado a los mexicanos, es un valor que aún no perdemos y hay
que preservarlo, el ser humano tiene la gran ventaja de cambiar, cambiemos, que
el positivismo que siempre hemos tenido no se valla, no hay que comenzar una
revolución, para ayudar a México, hay que comenzar una re-evolución, hay que
usar la inteligencia por la que se nos caracteriza, buscando la armonía,
basándonos en los buenos valores, estudiando, sin quedarnos en la ignorancia,
para no ser engañados, los estudiantes debemos asegurar un buen futuro para
nosotros, para hacer sentir orgullosos a nuestros respectivos padres y la madre
que tenemos en común; la patria. En México no solo hay antivalores como los ya
mencionados sino también existen muchos valores como, lo es el patriotismo, que
a pocos nos hace falta, porque, aunque no siempre nos va muy bien a la hora de
competencias sanas entre países, siempre nos sentimos orgullosos de nuestras
raíces, el ser llamado mexicano, es que eres “chingon”, como se dice
vulgarmente. En estos tiempos la mujer ya puede ejercer su derecho al voto, y a
poder ser electa para las candidaturas políticas, ya somos incluidas en más
áreas laborales, tenemos la gran oportunidad de estudiar, aunque el machismo
aun no desaparece, vamos avanzando para lograr la equidad de género total,
juntando a los dos para lograr un mejor trabajo de equipo, aprovechando a la
gran cantidad de personas responsables y con iniciativa de lograr grandes cosas,
la responsabilidad es un valor que directa o indirectamente todos tenemos,
asumiendo las consecuencias de lo que hacemos, personas así deben guiar nuestro
camino, con responsabilidad y ganas de tener un país mejor. Y no somos pocos.
Uno más que aún prevalece es el servicio, ya que las secretarias y maestros de
mi escuela actual, por ejemplo, se portan amables y con disposición de
ayudarnos, eso me agrada mucho, y me hace sentir muy bien, ya que en muchos
lugares es lo mismo. La puntualidad, sin embargo, es un valor que, sí que
tenemos que mejorar, ya que, aun no vencemos eso de “en cinco minutos” que es
igual a media hora, por lo menos. A lo largo de este texto presentado he
analizado, dándome cuenta que no puedo definir que valores y antivalores hay en
la actualidad ya que ambos conviven en armonía, por ejemplo, México, tiene
personas responsables, pero también irresponsables y me temo que en todo es así
los valores y antivalores vienen unidos como una moneda que tiene de dos caras,
tanto hay del uno como hay del otro, simplemente nosotros vamos a decidir que
cara queremos ser, o que cara queremos que predomine sobre la otra si
revolucionamos, o re-evolucionamos, o simplemente nos quedamos viendo, dejando
que otros tomen las decisiones que nos corresponden, siendo heterónomos , pero eso sí, más tarde no tendremos derecho
a quejarnos, ya que alguien por lo menos lo intento, a alguien que no hizo
nada. México es un país que necesita más participación de nosotros, para
combatir los antivalores y lograr vivir de una manera más armónica, empecemos
ejerciendo los valores primeramente nosotros y después pidiéndole a otros que
hagan lo mismo, inculcándolo en los más pequeños ya que ellos son nuestro
futuro; de nosotros, los jóvenes dependerá lo que venga y lo que inculquemos a
nuestras generaciones futuras, en nosotros está el lograrlo.




