miércoles, 19 de octubre de 2016

LA REALIDAD DEL PRESENTE

Muchas veces no queremos darnos cuenta de nuestra realidad, o pensamos que no tiene importancia, ya que no tiene que ver con nosotros, y no nos perjudica, pues entérate, es tu país, y lo que pase en él te perjudica y mucho, ya que en él se desarrolla tu sociedad, estilo de vida, familia, y de él depende tu futuro y el de las generaciones posteriores, hoy en día los valores, que a todos nos inculcan en casa para ser mejores personas y seres humanos, se ven reflejados en nuestro país, la injusticia y corrupción son claros, solo tienen derecho a la justicia aquellos que pueden pagarlo, y si no, solo un golpe de suerte te ayudaría, ya que el tramite e investigación llevan años. Cuantas personas inocentes se encuentran en la cárcel, solo por estar en el lugar y momento inadecuado, o simplemente se echan la culpa por necesidad de dinero para mantener a su familia. Muchos crímenes quedan impunes por tratarse de personas poderosas e influyentes, dando derechos solo a algunos y haciendo menos a otros por ser de escasos recursos, a muchos se les amenaza asta con la muerte para dejar el caso en paz, las amistades, sociedades, y posiciones se anteponen a la justicia, dejando a tantos malos corazones sin castigo, dejándolos que sigan cometiendo sus fechorías a la luz del día sin que obtengan castigo alguno, arrestando y encarcelando por años a aquel que robo algo de comer y dejando a otros lavar millones de pesos, esa es la justica, esa es nuestra justicia, las personas con poder se aprovechan de la ignorancia del pueblo usando artimañas para robarle a la patria, dejando proyectos inconclusos vitales para su desarrollo, usan esos recursos destinados al pueblo, para agrandar su bolsa y vanidad, para sustentar su avaricia, dejando que muchos mexicanos pasen hambre, que la educación de los niños tenga más bajo nivel, niños, que más tarde serán los futuros doctores, políticos, abogados, policías, y de más, de nuestro México, sin ponerse a pensar que consecuencias traerán estas acciones, gente con ganas de aprender y superarse y sin tener nada que ofrecerles, es triste que tantos universitarios no puedan concluir sus proyectos de vida por tener que trabajar para apoyar a su familia ya que esta no cuenta con las posibilidades de brindarles estudios, existiendo tantos programas para este tipo de situaciones, tantos programas fantasmas que nunca llegan a su destino. Usando recursos para hospitales donde muchos padres de familia no saben qué hacer al estar ellos enfermos, sin poder trabajar para sacar a su familia adelante. Familias que por los bajos salarios se ven obligadas a robar o asaltar, poniendo en peligro la seguridad de los demás por no haber suficiente salario para poder llevar una vida honrada. Vivimos en una sociedad llena de prejuicios, sin respeto mutuo, adolescentes sin respeto a sus padres, padres sin respeto a sus hijos, funcionarios sin respeto al pueblo, no es necesario estar tan al tanto de las noticias para saber que México no está en sus mejores etapas, basta con ver alrededor, para poder ver como no le tenemos respeto ni a los animales que son nuestro sustento y compañeros de vida, como el maltrato empieza por ello y va subiendo de nivel empezando con los más “débiles” de nuestro alrededor, con pequeñas cosas como el dañar el autoestima, llegando a los golpes, terminar en asesinato y tortura. Sobajando al sexo femenino, sin dejar opinar a los niños “porque no saben, ni lo que dicen”, cuando, hasta donde yo sé, son de los pocos que siguen usando el gran valor de la honestidad, sin estar en estado de ebriedad. A diario veo personas, que no le tienen respeto a la madre tierra, arrojando sus residuos en las calles a través de las ventanas de los coches, personas abandonando bolsas de basura que los perros y demás animales destruyen y esparcen por todos lados, como se echan las aguas residuales a los ríos, quizá no directamente, pero si atreves de las cañerías, personas que lo ven y lo único que hacen es subir las ventanas, sin molestarse más que por el mal olor. Me basta con observar a través de la ventana para darme cuenta que México cada vez va perdiendo más y más, sin respeto alguno, he podido ver como niños de preescolar atormentan a un cachorro jalándolo y pateándolo, esa es nuestra realidad, adultos indiferentes a todo esto que se limitan a reír de las “ocurrencias” o a seguir su camino de manera normal, en la radio se oye de cómo hay asaltos a plena luz del día, asaltos simultáneos, asesinatos de familias enteras. Ni siquiera se le tiene respeto a la vida, ni a la propia. ¿Cuántos homicidios no ha habido en los últimos días, cuantos no han echado todo por la borda, rindiéndose a ciertas dificultades?, cuantos ya perdieron el valor y coraje de seguir adelante. La deshonestidad seria otras de las cosas que agregar a la lista de los antivalores más vistos en nuestro México, viniendo tomado de la mano con la corrupción, lo más claro son las famosas “mordidas”, lo que me lleva, a la falta de otro valor más; la disciplina, un valor que hace milagros, la verdad, ya que solo a través de ella podemos alcanzar las metas que nos planteamos, pero hoy, la flojera reina en nuestro bello país, aprovechando la pereza para entrar a nosotros, invitándonos a tomar malas decisiones, como estos policías viales que se dejan engañar por el brillo falso, del dinero fácil , en lugar de cumplir con lo que es su deber, buscando beneficio propio, sin pensar en las consecuencias que esto pueda traer a otros, “El que no transa no avanza”, tanto he oído esta frase, ¿será esta la verdad?, habrá siempre necesidad de perjudicar a otros para salir adelante, no lo creo. Me niego a creerlo, la realidad será aquella que decidamos, no creer, si no hacer. Me niego a seguir detrás de la ventana observando como todo pasa, sin hacer nada como aquellos de los que me quejo, quizá sea una niña, una adolescente que aún no define bien lo que quiere, pues una cosa si se, no dejare que mi México, porque es mío, es nuestro, es de todos; siga así, no quiero que las generaciones que vengan, observen lo mismo a través de la ventana, es más, no quiero que a ellos les toque ver por la ventana, para poder darse cuenta que deben actuar para mejorar su condición de vida y mejorar la condición de vida del país, porque México no está perdido, aún podemos salvarlo, aún quedan personas  que cada mañana se levantan para ganarse de manera honrada el pan de cada día, aún hay personas honestas, no hay que generalizar, a mí me molestaba mucho en la secundaria, que los maestros nos regañaran por ser un  grupo problemático y flojo, cuando yo me esforzaba y a veces era felicitada por los mismos, por eso aprendí a no generalizar, en México aún queda esperanza,  la patria es muy tolerable, pero no por eso hay que aprovecharnos, no digo que vallamos y nos levantemos en armas en contra del gobierno, porque el gobierno no es el responsable de todo, él no es el único hijo de México, no usemos más violencia de la que ya tiene el país, empecemos en casa, respetando a nuestros semejantes, fortaleciendo los valores, porque la patria, valla que tiene valores, la solidaridad y hospitalidad siempre ha caracterizado a los mexicanos, es un valor que aún no perdemos y hay que preservarlo, el ser humano tiene la gran ventaja de cambiar, cambiemos, que el positivismo que siempre hemos tenido no se valla, no hay que comenzar una revolución, para ayudar a México, hay que comenzar una re-evolución, hay que usar la inteligencia por la que se nos caracteriza, buscando la armonía, basándonos en los buenos valores, estudiando, sin quedarnos en la ignorancia, para no ser engañados, los estudiantes debemos asegurar un buen futuro para nosotros, para hacer sentir orgullosos a nuestros respectivos padres y la madre que tenemos en común; la patria. En México no solo hay antivalores como los ya mencionados sino también existen muchos valores como, lo es el patriotismo, que a pocos nos hace falta, porque, aunque no siempre nos va muy bien a la hora de competencias sanas entre países, siempre nos sentimos orgullosos de nuestras raíces, el ser llamado mexicano, es que eres “chingon”, como se dice vulgarmente. En estos tiempos la mujer ya puede ejercer su derecho al voto, y a poder ser electa para las candidaturas políticas, ya somos incluidas en más áreas laborales, tenemos la gran oportunidad de estudiar, aunque el machismo aun no desaparece, vamos avanzando para lograr la equidad de género total, juntando a los dos para lograr un mejor trabajo de equipo, aprovechando a la gran cantidad de personas responsables y con iniciativa de lograr grandes cosas, la responsabilidad es un valor que directa o indirectamente todos tenemos, asumiendo las consecuencias de lo que hacemos, personas así deben guiar nuestro camino, con responsabilidad y ganas de tener un país mejor. Y no somos pocos. Uno más que aún prevalece es el servicio, ya que las secretarias y maestros de mi escuela actual, por ejemplo, se portan amables y con disposición de ayudarnos, eso me agrada mucho, y me hace sentir muy bien, ya que en muchos lugares es lo mismo. La puntualidad, sin embargo, es un valor que, sí que tenemos que mejorar, ya que, aun no vencemos eso de “en cinco minutos” que es igual a media hora, por lo menos. A lo largo de este texto presentado he analizado, dándome cuenta que no puedo definir que valores y antivalores hay en la actualidad ya que ambos conviven en armonía, por ejemplo, México, tiene personas responsables, pero también irresponsables y me temo que en todo es así los valores y antivalores vienen unidos como una moneda que tiene de dos caras, tanto hay del uno como hay del otro, simplemente nosotros vamos a decidir que cara queremos ser, o que cara queremos que predomine sobre la otra si revolucionamos, o re-evolucionamos, o simplemente nos quedamos viendo, dejando que otros tomen las decisiones que nos corresponden, siendo heterónomos  , pero eso sí, más tarde no tendremos derecho a quejarnos, ya que alguien por lo menos lo intento, a alguien que no hizo nada. México es un país que necesita más participación de nosotros, para combatir los antivalores y lograr vivir de una manera más armónica, empecemos ejerciendo los valores primeramente nosotros y después pidiéndole a otros que hagan lo mismo, inculcándolo en los más pequeños ya que ellos son nuestro futuro; de nosotros, los jóvenes dependerá lo que venga y lo que inculquemos a nuestras generaciones futuras, en nosotros está el lograrlo.
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